Sobrevivir a un terremoto

31/05/2011

Los terremotos son anecdóticos para todos los animales excepto para nosotros. Perdemos un montón de cosas en ellos. Todas poco importantes, excepto la vida. La vida la perdemos porque vivimos en casas y las casas se nos caen encima.

Desde un punto de vista positivo, la gente que sobrevive a una catástrofe, si lo enfoca bien, se da cuenta de la importancia de la vida, valora más a su familia y amigos, es más solidaria y colaborativa. Puede ser mejor persona.

Ayudarnos unos a otros, centrarnos en la vida y superarnos nos hace sentir mejor (y no tenemos que sufrir un terremoto para ir por ese camino). Sin embargo, pensar en las cosas materiales que hemos perdido, nos hace sentir mal. Así de fácil es decirlo. Además, redesgraciadamente las cosas no se pierden sin más. Detrás hay seguros, papeleos, préstamos… y la tremenda importancia que le damos a las cosas que acarreamos por la vida, basada en que son depositarias de nuestros recuerdos.

No estoy poniéndome en el dramático caso de haber perdido a un ser querido (aunque aun así se puede superar el trance y crecer como persona). Simplemente anoto que mientras nos centramos en nuestras cosas en lugar de en nuestros sueños o nuestras relaciones, no somos capaces de ser felices. Y cuando nos lamentamos por haber perdido lo material, tampoco lo somos.

A un mono le pasa esto, se agarra fuerte al árbol un par de minutos y luego sigue a lo suyo. Al día siguiente su vida es igual. Somos unos inadaptados.

2 comentarios:

S. dijo...

Inadaptados y a veces más animales que los propios animales

Clara Montagut dijo...

Pura antropología! Gracias por visitarme, pero si no usas tu regalo de mi blog me voy a enfadar..... :)